Memorias de un Fanático Desarrapado de la NBA


Introducción 


Desde muy pequeño, por alguna razón  que todavía no sé, me cogí con la NBA.  A unos se les coge con bailar; a otros con coleccionar cosas que sólo a ellos les  interesa (sellos, gorras, flores, fotos, periódicos, lp,  etc.);  a otros con beber; a otros con contar que fueron los protagonistas en historias  que nunca han pasado;  a la mayoría con criticar a los que se cogen con algo; y a otros,  simplemente con tirar piedra.  Pues a mí se  me cogió con esto: ser un fanático full de la NBA. El darle seguimiento a este basketball, me ha dado muchas alegrías, muchas amistades (creo que, directa o indirectamente, mis mejores amigos son por la NBA), y muchos momentos inolvidables.  Pero “al que le gusta la lluvia, tiene que aguantar el lodo” ;  y el ser un fan de este espectáculo, para mí no ha sido nada fácil.  Ésto, porque no son una ni dos:  las cuerdas, momentos amargos y frustraciones;  que yo he tenido que coger, por vivir pendiente de unos tipos que ni siquiera saben, ni les interesa,  que uno existe. De todas formas, si pasamos balance a los momentos,  “los buenos son muchos más”,  y el ir superando todos las pelas que he pasado por ese bendito juego, me demuestra que realmente:  “I love this game”.   De seguro que me darán la razón y les llegaré a la mente,  cuando de pasar trabajo se trata.

Amor a Segunda Vista

La primera vez que supe de la NBA,  fue por uno juegos que veía mi hermano en Rahintel (Canales 7 y 11),  los sábados a la 1:00 de la tarde.   De esto no recuerdo mucho.  Me viene a la memoria, que los pasaba “Producciones Apolo” , y que presentaban a un tal “Dr. J”.  Además, lo que más destacaba era que  los jugadores no visitaban la barbería con mucha frecuencia y que, como dice ahora la propaganda para rememorar  esos tiempos: “los pantalones cortos, eran cortos” .  Para ese entonces,  todavía la NBA no me llamaba mucho la atención,  por lo que no me le había declarado aún como un fanático.

Para el 1982, fue la primera vez que en nuestro país pasaron juego en “vivo y directo” de la NBA.   Entonces fue cuando empezó mi verdadero romance con dicha liga.  Como buen enamorado, me  cogí con “todo”  lo que tenia que ver  esto.   Pero el 1982 en Barahona,   en una época donde las palabras  “TV. cable”,  “e-mail” y  “Web site”  olían a películas de James Bond; no era ni el mejor momento, ni el mejor lugar para iniciar estos amores.   Así que como todo matrimonio duradero, mis primeras relaciones con mi querida NBA, fueron algo tormentosas. 

El   “todo lo que tenía que ver con la NBA” , estaba entonces limitado a los juegos que les daba la gana de pasar por televisión, a lo que salía en el periódico y a el  hablar con todo el que pudiera de dicho deporte.   No se sabe cuál de todas estas formas de  “disfrutar”  del juego era la más “agradable”.   Para empezar, para esa época, yo decía que se veía Rahintel en mi casa.  Pero tratar de ver dicho canal era un verdadera pela,  por  lo mal que se veía (si se podría decir que se veía) . Tan difícil era ver un juego que a veces tu no podías  diferenciar si la había metido Larry Bird o Magic Johnson.  Con relación  a la prensa,  ningún periódico dominicano, con excepción de “El Nacional” se interesaba por esta liga.   Éste llegaba a Barahona cuando le daba la gana; lo que junto a  mi nivel de ingreso, que no me permitía el lujo de comprarme un periódico  cuando yo quisiera,  me hacían muy difícil mantenerme actualizado.  Esto hizo que cuando los vecinos del lado, que recibían dicho periódico,   fueran a botarlo, yo lo tomara; y ahí me enteraba que “tras antes de antier”  Los Lakers le habían ganado a Filadelfia.   Tampoco me resultaba muy fácil poder encontrar a nadie contra quien discutir  de baloncesto, en una época donde todavía un señor de apellido Jordan no había empezado a jugar, lo que hacía que nadie supiera mucho de esto; dado que ahora todo el que “sabe”,  conoce a Jordan y contra quien  él juega en Las Finales. 

Como un Cine 

Para el 1985, por razones de estudios, me mudé a la Capital,  donde pensé que “iba a comer con mi dama”, dado que según me decían, en la Capital todos los canales se ven “como un cine”.   Realmente comparado a como se veía Rahintel en Barahona, la gente tenía razón.     Llegué  a la Capital, y justo cuando comenzaba la temporada de la NBA, se dañó la televisión de mi casa. Estuvimos como 8 meses sin este aparato; porque ustedes recuerdan que  antes de “Plaza Lama”,    el comprar ese tipo de electrodoméstico para una familia desarrapada caía en el rango de “Proyecto de fin de Año”.   Esto hizo que me tuviera que hacer muy amigo de los vecinos, porque les tenía que ir a molestar todo los días  para ver el juego.

Después vino el asunto del Cable. En aquel entonces, cuando empezaba esta novedad, el mismo sólo estaba reservado para los “residenciales” y “ensanches”.  Los denominados “barrios” y/o “Villas”   ( Villa Juana, Villa Mella, Villa Francisca, etc.),  tenían que conformarse con lo que diera “El Mundo Deportivo Marlboro”.  Esto hizo que visitando a gente que tuviera cable, hiciera una gran cantidad de amigos.

Cuando por fin logré que me instalaran el cable, entonces vino el “problemita” de que cuando el juego estaba empate,  faltaban 25 segundos y Michael Jordan tenía  la bola, “fua,  se fue la luz”. Gracia a esto conocí donde estaban todas las bancas de apuestas de la capital, y todos los lugares públicos donde presentaban los juegos, desde “De Nosotros Empanada”, hasta “Sebelén Bowling Center”.  Además, también hice muchas amistades de gente con inversor. Todo por amor al juego.

No te vista que no va

Hasta ahora,  sólo les he contado de los sin sabores al tratar de ver  los juegos por televisión. La parte mas dolorosa, no se la he contado todavía. En realidad,  cuando al principio transmitían  los juegos , me pasaba por la cabeza: “si algún día yo pudiera ver un juego de estos”; y me propuse dentro de mí, que no me moría sin ver un juego de la NBA en vivo.  Bueno, ustedes saben que para poder hacer eso, lo primero era conseguir una visa americana, y en aquel entonces, eso era algo que estaba empate con el ir a la Luna.

  Paso el tiempo,  y en la empresa donde laboraba, di el  palo de mi vida, imagínense:  se me  iba a enviar a un curso a  los países. Lo que era el viaje en sí, en realidad no me importaba,  lo grande era que para donde me iban a enviar era para Phoenix, y en esa fecha se enfrentaban nada más y nada menos que San Antonio contra Los Soles.   Para que tengan una idea de lo grande del caso, en ese momento Charles Barkley era el segundo jugador mas popular (sólo superado por el tal  Jordan)  y Los Sun  eran uno de los mejores equipo (fueron a la finales de ese año, y perdieron del mismo tipo  sin cabello con un número 23).  San Antonio tenía a David Robinson, el quinto o sexto mejor jugador del momento, y llegaron  las Semifinales de Conferencia de ese año. Eso era lo más grande que me podía pasar en la vida. Se hizo todo el papeleo, y ya me habían conseguido lo más difícil: la visa americana. Realmente estaba en mi mejor momento. No me lo creía.  Pues no me lo creí. Me despertaron de tan lindo sueño.  Por razones por las cuales no me quiero acordar, me bajaron del avión a dos días de cristalizarse el “Sueño de mi vida” . En realidad me tomo mucho tiempo el recuperarme de eso. Después de ese accidente,  nunca pude ser el mismo empleado en esa compañía.

La pesadilla continua

El tiempo siguió pasando, y se me presenta otra oportunidad tipo sueño: la probabilidad de ir a vivir a los Estados Unidos.    Trato por todos los medios, que la ciudad donde me toque ir a residir, tenga un equipo de la NBA.  Gracias a Dios lo logro:   Miami, una ciudad con un gran equipo, cerca de mi país natal, buen clima, buen trabajo, buen de todo.  Más no se podía pedir.   Entonces sucede que la única Liga deportiva profesional que nunca había suspendido un partido por paro laborar en todo Los Estados Unidos, decide ponerse en eso, precisamente ahora.  Verdad que esto parece una novela de terror.  En 52 años de existencia de la NBA, nunca se había suspendido un sólo partido por huelga, y lo hacen cuando yo los tengo a la vuelta de la esquina.  


Sale el Sol en la Ciudad del Sol  

Pero el que persevera triunfa, la semana que viene, empieza la NBA;  y yo que antes no tenía ni donde ver los juegos, ni donde leer las noticias;  ahora vivo cerca de unos de los mejores equipo de la liga, tengo una televisión “de las grandes” que “casi habla” , tengo la garantía de que no se me va la luz de no ser por el Armagedom,  compro el “USA Today”  todos los días, estoy subscrito a las principales revistas de la NBA, que me llegan a la comodidad de mi hogar, tengo acceso al Internet, y además tengo tiempo para ver los juegos (si porque cuando la gente no tiene dinero para hacer algo, generalmente dice que no tiene tiempo).  ¿Verdad que “El Todo Poderoso”  sabe hacer sus cosas? , y que “aprieta pero no ahorca”.

David Pineda                                                                                                                                   

Febrero 1999


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