El camino de Santiago (… pero Santiago Rodríguez)
Intro
En el capítulo de hoy, tendremos un artista invitado: Manuel Peralta. En esta vuelta se quedó Loretta. Su colega organizador y también miembro de la brigada es el director de orquesta.
Organizador atípico.
Nuestro amigo Manuel, como lo describiría uno de los participantes en este viaje, es lo que se dice un “organizador atípico”: organiza todo, pero no tan organizado. Sus viajes tienen el saborcito extra de las aventuras de sorpresas. Previendo cualquier punto que se le pudiera escapar a “la organización” y como el viaje se pintaba de muy difícil; nos preparamos muy, pero muy duro mentalmente. Así, si las cosas no salían como se planeaban en un principio, no íbamos a coger cuerda y no íbamos a poner mala cara. Mi lema era “pase lo que pase, gozártelo y no deje que nada dañe tu fiesta” que son tus últimos días de vacaciones. Lo que no sabíamos era que el destino nos tenía preparado un reto para ver hasta dónde llegaba esa “dureza mental”.
Día #1:
Santo Domingo – Sabaneta, San Juan: El Dream Team.
Bueno, en la voladora hacia Sabaneta (6:00 a.m. en la Duarte con París), conocí a los miembros del equipito. Por lo que escuché que hablaban, me di cuenta de que todos eran unos “pro”. Parecía una reunión de una promoción del Navy Seal. Todos eran “cinta negra” en monteo: profesores de yoga; ciclistas, de lo que le dan la vuelta al país; nativos de la zona o monteros de corazón. Todos ellos, más yo. “Que La Fuerza me acompañe”.
Sabaneta – La Higuera: El juego habló
En Dominicana todo lo explicamos con el deporte rey, que es la pelota. Una jugada muy clara o escandalosa vaticina el resultado de un juego. Por ejemplo, si en una primera entrada un equipo deja las bases llenas sin out, “el juego habló”. Ese equipo tiene que perder.
Pues antes de llegar a la primera aldea donde íbamos a empezar a caminar, el vehículo se dañó. Luego de ver al chofer falsear por una hora a ver si la pegaba en algo; nos convencimos de lo que ya sabíamos y no queríamos aceptar: si era contando con él, no nos íbamos a ir. Así que nuestro capitán nos ordenó que teníamos que irnos c-a-m-i-n-a-n-d-o …. y con los bultos arriba..
El chofer dijo que “no eran más de 3 kilómetros”, un GPS de un “especialista” dijo que iban a ser 4 km; cuando llegamos al destino Wikiloc sentenció que eran 6.56 km. “El juego habló”: lo que nos esperaba no iba a ser fácil.
Día #2:
El Higuero – Francisco José: Tú no querías colores …
Los primeros 6 kilómetros son: sube, sube .. sube,, sube y sube. Imagínate la subida de “El arrepentimiento” del Pico, pero de 6 kilómetros. Y eso es de desayuno. Después siguen los platos fuertes en 25 kilómetros más, donde ves “todos los colores”, pasa por todos los ecosistemas, te mojas con todas las aguas, te comes todas las picaderas, te bebes todos los “Gatorade”, pisas todos los lodos y subes todas las subidas. Definitivamente si “Tú querías colores … pues coge este arcoíris”. En mi caso particular, lo combinamos con que mis botas estelares se me rompieron en un viaje semanas antes y me fui con las de repuesto. Creo que los dos pies
me van a poner una demanda.
Día #3
Francisco José – El Naranjito: Éramos mucho y parió la abuela.
Ya en el día anterior los pies me advirtieron que si seguía caminando me iban a poner una demanda. Se me metió una piedra en las botas y se me clavó en el talón, de tal forma que se me infectó. Pero como “nada me daña mi fiesta”, rápidamente planifique buscar un mulo para el día #3. El destino continuaba retándome: no aparecieron más mulo. Todo lo contrario, desapareció uno. En el día anterior eran dos y ahora, para el último día, sólo se planificó uno. Cuando me dieron la noticia pensé que estaban relajando. Ahora tampoco podía coger un Uber mulo de vez en cuando en el trayecto.
En realidad no sabía qué hacer, porque era muy difícil para mí caminar un solo kilómetro más … ¡ y faltaban 24!. ¡Cómo deseé ser un Digital!. Así que sin pensarlo más (porque si lo seguía pensando me quedaba), no fuimos y en el camino que se acomode la carga.
Pues pasó lo que tenía que pasar cuando se tiene una herida infectada: ¿Un milagro?. No: calentura y visión borrosa. Me dirigí hacia el guía, Don Neno, y le dije:
- Yo le tengo que decir le algo: ¿Usted va a la iglesia?
- Claro que sí.
- ¿Usted ha oído la parte de la biblia que al pastor se le pierde una oveja y él abandona todo el rebaño y va detrás esa que se le perdió?
- Si.
- Yo soy esa oveja perdida. ´Toi malo, olvídese de los otros, que ellos están bien. Quédese conmigo y no me pierda ni pie ni pisá.
“¡Dime monsieur!”
Me entró más la duda de si estaba viendo borroso, cuando en un momento Don Neno se me adelantó un poco a perseguir la mula. Detrás me apareció un extranjero pelando una caña con un filoso machete que me dijo “¡Dime mesié!”. No recuerdo si le respondí como suelo responder (“EXCELENTE”), pero creo que le dije que estaba bien.
Día #4
El Naranjito – Villa Los Almácigos – Santo Domingo: El Final.
Yo no sé si este fue el final del viaje o que el viaje fue “El Final”. Para hacerlo más parecido al camino de Santiago este día era día de La Altagracia y había una “vela” cerca de El Naranjito (en Burende). Así que como dice Wikipedia del Camino de Santiago este fue un «camino sembrado de numerosas manifestaciones de fervor, de arrepentimiento, de hospitalidad, de arte y de cultura, que nos habla de manera elocuente de las raíces espirituales del Viejo Continente».
Como última prueba del destino, en la guagua de Caribe de Tours, a mitad de camino (de un viaje de casi 5 horas), empezó a caer una ducha de agua en los asientos mío y de delante de mí. Si es cierto, no estoy exagerando. El asiento de delante de mí era el de Elías. El puede dar “fe y testimonio”.
Bueno, ya hablando en serio, hay que añadir que el arte culinario local fue exquisito en todos los puntos. La combinación de paisajes, diferentes colores, agua, charcos y gastronomía hacen que esta ruta no sea segunda de nadie. Con un día más (yo dividiría el primer día en dos) y un buen calzado (ja,ja,ja) sería P-E-R-F-E-C-T-A. La ruta es la más dura que he hecho en mi vida. Esto en combinación con los “extras” del reto a la “dureza mental” hacen que verdaderamente haya sido “El Final”.
David Pineda
Enero 2020
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